Rutas agroalimentarias por la Hoya de Huesca

La Hoya de Huesca ha organizado una serie de rutas agroalimentarias para los meses de marzo y abril a las que se ha invitado a todos los productores agroalimentarios para promocionar los diferentes productos de la Hoya de Huesca.
Así, se pone en valor uno de los principales atractivos de esta comarca: la agroalimentación, con artículos que son reconocidos tanto a nivel provincial como regional y nacional. Es el caso del queso de Radiquero, el garbanzo de de Lierta o la cereza de Bolea. Esta última centra el programa CAAP de la Hoya de Huesca (Cooperación Agroalimentaria y Agroturistica Pirenaica), que en colaboración con Francia pone al servicio del productor un servicio de asesoramiento sobre la promoción y desarrollo de su producto, en este caso la cereza. Un programa que terminará en un par de meses pero al que se intentará dar continuidad.
Pero sumado a estas rutas agroalimentarias, la comarca también es referente en el turismo ornitológico. En la actualidad hay 3 centros destinados y dedicados a las aves en la Hoya: el centro Arcaz de Riglos, el Museo Naturalista “la Casa de los Buitres” de Santa Cilia de Panzano, y el Centro de Interpretación de las aves migratorias “Alberca de Alboré” en Montmesa. Los tres forman parte del proyecto de cooperación transfronteriza de aves migratorias y rapaces “Vulturis”.
Pero hay más centros sobre naturaleza en la comarca: en Arguis está el Centro de Interpretación del Parque de Guara “Pascual Garrido” y en Santa Cilia de Panzano el Centro de Interpretación “Los altos de Guara”.

Tozal de Guara (Peña Guara o Pico de Guara), 2.077 m.

Tozal de Guara (Peña Guara o Pico de Guara), 2.077 m. 4 posibles rutas:

Aunque Tozal sea un término aragonés que se utiliza habitualmente con el significado de montículo, esta es una señora montaña, no siendo su ascensión ningún paseo. La ascensión este techo del Prepirineo es fácil, aunque con pendiente larga y sostenida que exige estar en forma. Poco recomendable para días calurosos de verano; los días frescos más recomendable la ascensión por la cara Sur, al ser la Norte desde Nocito muy fría, y los días cálidos al revés. La ruta más corta y fácil es la de Used. Muy buenas vistas, especialmente del Pirineo, desde donde se abarca todo el Pirineo Aragonés, y un poco más.

Tozal de Guara por Santa Cilia

Ruta: Ascensión desde Santa Cilia de Panzano Fecha: 11-12-11 Participantes: Karmelo, Javi
Comentarios: Ruta muy larga, aunque sin dificultades. La más clásica de las rutas del Pico Guara, no siendo recomendable su ascensión los días cálidos de verano.
Pasado Huesca dirección Barbastro, se coge el desvío hacia la izquierda que lleva a Bandaliés, para poco después tomar a la derecha la carretera de este pueblo. Seguir dicha carretera dirección el pueblo de Aguas, pasado el cual a 8 km se toma el desvío a la izquierda para Santa Cilia de Panzano. Se puede aparcar en un parking antes del pueblo, o, si no está lleno, en otro más pequeño tras cruzar las estrechas calles del pueblo (geolocalización del punto de partida). El camino al Tozal de Guara es muy claro estando muy señalado por postes indicadores.
0:00 Comenzamos la ascensión a las 9:20 siguiendo la pista ascendente que pasa junto al cementerio.
0:02 Un cartel indica para continuar la pista principal de la derecha, dejando una secundaria a la izquierda.
0:17 Cuando la pista hace una marcada curva, hay unos paneles informativos sobre Guara y la ruta "Tozal de Guara - S5". El camino es muy evidente por la pista. Subimos a ritmo relativamente rápido.
0:52 Un desvío a la izquierda señala la ermita de la Virgen de Arraro, siguiendo nosotros la pista ascendente a la derecha. La pista empeora notablemente convirtiéndose poco después en senda. Por ello aquí un grupo bastante grande de escopeteros han dejado sus tanques destroza-terrenos y han empezado a pegar tiros alrededor del mismo camino, camino que al ser el más popular al Pico Guara suele estar relativamente concurrido, aunque eso sí, han puesto un cartelito de peligro para que sean los candidatos a víctimas los que tengan cuidado, y mucho mejor si se largan por las amenazas y no les molestan. Afortunadamente al no ser esta actividad ni remotamente un deporte, éstos sólo iban hasta donde sus destroza-terrenos les permitían, de modo que caminando un poco más conseguías dejarles atrás. De bajada comprobamos por los rastros de sangre que lamentablemente algún "animal salvaje" había perdido su vida a manos de otro "congénere" (estos komentarios son opinión particular de Kien lo escribe, no del komando :-).
1:06 Pasamos junto a una cabaña, cuyo interior está algo abandonado.
1:28 La pendiente se pone fuerte y aparentemente hay diversas alternativas, pero sólo son trazas hechas por animales y por la erosión que después se vuelven a cruzar con el camino.
1:37 Balsas de Fondarrés, son 5 charcas artificiales encadenadas que se alimentan del manantial del mismo nombre. Un cartel señala a la izquierda una mesa informativa.
2:09 Se deja a la derecha el desvío del camino de Used, siguiéndose al frente.
2:20 Llegamos a la cresta del Tozal, una amplia loma, donde otro cartel marca para seguir hacia la izquierda.
2:28 Otro poste más, principalmente para guiar el camino a la vuelta.
2:30 Llegamos a un muy amplio collado donde está el restaurado pozo de nieve de Vallemona. De vuelta por esta misma ruta, se ha de tener cuidado de no despistarse, porque es fácil dejarse llevar hacia la derecha (sur) en lugar de seguir la loma un poco más.
Una ligera subida supera un montículo por su derecha, para después continuar con un ligero descenso.
Pico de GuaraRodeando el montículo de la cresta, con el Tozal al fondo
3:10 Llegamos a otro amplio collado a donde llega por la derecha la ruta de ascensión al Tozal de Guara desde Used. Ya sólo queda una última subida para llegar a cima
3:28 (a ritmo rápido) Tozal de Guara. Aunque hemos empezado con buen tiempo, las nubes han cubierto la cima tapándonos las excelentes vistas del Pirineo que hay desde este pico. Además con las nubes tapando el sol y un ligero aire, se hace notar la temperatura bajo cero, estando la vertiente norte del pico completamente helada.
Tras un rato en la cima empezamos la bajada que realizamos bastante rápidos, llegando en 2h 35' al coche. Sólo remarcar de nuevo el tener cuidado a la vuelta al pasar el Pozo de Nieve de seguir por la loma hasta el segundo poste, donde se marca el desvío a la derecha justo antes de que empiece la ladera de subida al Tozal de Cubilas, y más cuidado todavía cuando haya niebla.
Tozal de CubilasDescenso desde el pozo de nieve, con el Tozal de Cubilas al fondo


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Rescatados ilesos cinco montañeros extraviados bajando del Tozal de Guara hacia santa cilia de Panzano

Martes, 06 de diciembre de 2011 Radio Huesca
Efectivos de montaña de la Guardia Civil han rescatado a cinco montañeros que se habían extraviado en Guara. Al regresar a su vehículo no seguían la senda correcta y se desorientaban; estaban en la zona de Tozal de Guara, hacia Santa Cilia de Panzano.
La Guardia Civil tenía que salir en su auxilio, encontrándolos ilesos (aunque cansados y con poca agua y comida). Eran trasladados hasta el vehículo del equipo de montaña y posteriormente hasta el vehículo particular de los senderistas.
Eran encontrados sobre las diez de la noche de este lunes, cerrándose el operativo poco después de medianoche.

Concluyen las visitas ambientales escolares a Santa Cilia
Los escolares del ámbito rural de la Comarca de la Hoya han conocido de cerca la naturaleza y el mundo de las aves carroñeras en Sta. Cilia de Panzano
Durante el mes de octubre, más de 450 personas, entre alumnos y profesores, han visitado la localidad. Allí han podido pasar por la oficina del Parque Natural y la Casa de los Buitres, descubriendo algunos secretos sobre la naturaleza, singularidades y aves carroñeras de Guara, investigar el medio recorriendo el barranco del Formiga, avistar grandes rapaces en el cielo o bien presenciar cómo se alimentan hasta 200 buitres y algún quebrantahuesos en el muladar de la localidad.
De la mano de monitoras del Espacio Natural protegido y de la Asociación Fondo Amigos del Buitre, los escolares han vivido una experiencia en la que se han dejado transportar por las maravillas de la naturaleza de la Comarca fuera del aula hacia un mejor conocimiento de su entorno natural, llevándose consigo un montón de aprendizajes y vivencias pasadas junto a sus compañeros de escuela

De Santa Cilia de Panzano a la ermita de Arraro POR J. MARIANO SERAL

De Santa Cilia de Panzano a la ermita de Arraro POR J. MARIANO SERAL 14/08/2011 Diario del Altoaragón
La mañana había salido nublada, las plomizas nubes iban y venían en su peregrinar tomando el rumbo que les dictaban los vientos, acariciando con suavidad las crestas de la sierra Guara, de vez en cuando el sonriente sol nos saludaba con timidez, motivo por el cual decidimos hacer una excursión por las estribaciones de la sierra, encaminando nuestros pasos hacia la ermita de Arraro.
Salimos de Huesca por la N–240, en el Estrecho Quinto tomamos el desvío dirección Bandaliés, seguimos por la A-1227, una vez que pasamos Panzano hacemos un pequeño paréntesis en nuestra excursión con la intención de recorrer un bonito tramo de senda que bordea el río Formiga, estacionamos nuestro vehículo en el aparcamiento que hay junto a dicho río, admiramos la belleza del paraje, espacio concurrido por los amantes de los deportes de aventura. Mientras nos calzamos las botas escuchamos el alegre murmullo del río que lleva un cierto caudal debido a las lluvias y nevadas de las últimas semanas, algún desnudo cajico, chopos y buchos bordean el cauce, en compañía de pequeñas huertas que sacian su sed con las cristalinas aguas de dicho río. Tomamos rumbo norte por la senda que va paralela al cauce, poco a poco va ganando altitud, mientras las cristalinas aguas se van encajonando entre la dura roca, a su vez se va ausentando la zona de huerta, escuchamos el estruendo de las aguas en las pequeñas cascadas, disfrutamos de las bellas vistas que nos ofrece el paraje, seguimos en nuestro caminar hasta que llegamos a (la Cueva de las Polvorosas) un corral que aprovecha como cubierto la ennegrecida oquedad del macizo de conglomerado, tiene la puerta de entrada por el muro sur, por el oeste el vertiginoso acantilado al río junto con algún gran bloque de piedra conforman el cerramiento, dispone de una pequeña caseta de mampostería irregular para guarecerse el pastor de las inclemencias del tiempo.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el aparcamiento, tomamos rumbo a Santa Cilia de Panzano. En pocos minutos arribamos a dicha población, nos alegramos al ver que el ramal que enlaza con la A-1227 ha sido asfaltado. Estacionamos nuestro vehículo en el aparcamiento que hay en la zona alta del pueblo. Nos echamos la mochila a la espalda y empezamos de nuevo nuestro caminar, esta zona nos la conocemos debido a que hemos realizado varias excursiones al Tozal de Guara, al de Cubillas, a los llanos de Cupierlo, al pozo de nieve de Vallemona, pero a pesar de haberla recorrido con asiduidad no deja de sorprendernos la variedad de colorido que nos ofrece a día de hoy, cambia totalmente la percepción colorista del paisaje, la ladera adquiere tonalidades azuladas del romero y amarillas de la aliaga. Vamos ascendiendo por la pista aprovechando el descansillo del zigzag, observando las diferentes perspectivas que nos ofrece la altitud a la cual nos hallamos, recorremos con la mirada el tozal de Cubillas, el de Guara, giramos nuestra testa con la finalidad de admirar pausadamente el mosaico del paisaje agrícola, siempre me apasiona mirar cada una de sus teselas con sus formas irregulares, con sus cultivos, quizás mi apego a la agricultura desde pequeñito me hace ver el paisaje con otros ojos, también como no, busco con la mirada los diferentes pueblecitos que componen el humanizado lienzo: Panzano, Aguas, Coscullano, Loscertales, Sipán, Santa Eulalia con su atalaya… al ver la población de Bastarás me viene un sentimiento de tristeza por no poder visitar la cueva de Chaves, probablemente algún día cuando se imponga la lógica su acceso será libre, pero ¿tendré la fortuna de poder poner mis pies en dicha cueva?

Continuamos ascendiendo por la pista hasta que llegamos a un desvío a mano izquierda, un panel nos indica la ermita de Arraro, llanea durante unos metros, un pequeño arroyo que baja de las Pauletas cruza la pista. Descendemos entre pinos, alguno de ellos de gran porte, vadeamos el arroyo de Yara, a pesar de que unos metros más arriba escuchamos su murmullo, curso abajo el caudal se oculta filtrándose tierras adentro fruto de la condición kárstica de la sierra, seguimos hasta que llegamos a un panel direccional que nos indica la ermita de Arraro, por lo cual dejamos la pista y seguimos la senda, en sus primeros metros paralela a dicho barranco que va tomando profundidad con verticales paredes, conforme ascendemos los pinos se ausentan dejando paso a las carrascas y buchos, sus troncos aterciopelados por el musgo. Por el sur también contemplamos el cañón del Formiga cincelado siglo a siglo por las aguas, adquiriendo tonalidades grisáceas azuladas con alguna pincelada rojiza. Escuchamos el croar de las ranas debido a que fluyen las aguas por esta zona y conforman pequeñas charcas. En las paredes del macizo de conglomerado se aprecia alguna oquedad que ocasionalmente ha sido utilizada como improvisado refugio. En pocos minutos llegamos a la explanada en la cual se emplazan los restos de la ermita, una carrasca de gran porte destaca en esta pobre falsa llanura, en la cual predominan los buchos que están en plena floración, también capta nuestra atención el grisáceo esqueleto seco de un boj que por la corvedad de sus ramas, adquiere cierta belleza abstracta.
Nos acercamos hasta el edificio de la ermita de planta rectangular, queda en pie parte del ábside semicircular, es curioso observar sus sillares los de las primera hiladas de tonalidades blanquecinas y los superiores rojizas, en su interior se observa algún sillar de piedra toba. La maltrecha construcción permanece custodiada por buchos, algunos de ellos sus troncos tienen ya un cierto diámetro.
Citamos a José Luis Aramendía (El románico en Aragón): "bella construcción románica alzada con sillares en la segunda mitad del siglo XII, quedando solamente cinco hiladas de los sillares que cerraban el ábside en cuarto de esfera que apoyaba sobre una sencilla imposta corrida, una ventana con arco de medio punto dovelado y doble derrame".
También en este enclave hubo castillo y población, citamos a Adolfo Castán en Torres y castillos del Alto Aragón: "En la parte septentrional se levanta un pitón conglomerático, perimetralmente se dispuso muración, de la que son testigos unos pocos restos constructivos. Enlaza nítidamente con Montearagón, Santa Eulalia la Mayor, El Pueyo de Barbastro y crestas de Marmaña, en Bastarás. Sobre la población, por los restos suponemos que el número de viviendas oscilaba entre seis y diez".
También en la partida de Arraro hay documentación sobre un pozo de nieve, citamos a Pedro Ayuso Vivar en Pozos de nieve y hielo en el Alto Aragón: "Blasco de Azlor señor de Panzano, mandó construir una en la partida de Arraro en el año 1594 a Pierrez Chiral".
Tras contemplar de nuevo el paisaje de gran belleza por todos los puntos cardinales, tomamos un frugal refrigerio y volvemos a la pista principal, seguimos dirección oeste, en dicha pista de tierras blandas han quedado impresas las roderas de algún todo terreno que con toda seguridad ha tenido cierta dificultad para salir del barrizal. Tras ascender un repecho desciende con brusquedad hasta que llegamos a los restos de varias construcciones, contemplamos una de ellas utilizada como edificio auxiliar, de mampostería irregular tejado derruido de dos aguas, así como otras que se emplazan unos metros más al sur completamente aplanadas y engullidas por la maleza, se trata de la casa del Conde de Guara, mientras como melodía de fondo escuchamos el rumor de las aguas que engrosan el caudal del Formiga.

Bastarás y la Carrasca Borracha

Cuando yo recorro y visito este lugar, hace más de cuarenta años, se mantiene intacta la cueva neolítica de Chaves, y se mantiene erguida la Carrasca Borracha en plena sierra de Guara, no lejos de la peña Peatra, encima de Bastarás, sin otra misión en nuestros días que asombrar orgullosa a los escasos paseantes que por allí se acercan. Y junto a ella, nada. Ni una mala caseta, ni una borda, nada.
Pero dejaré aparte la cueva, luego empleada para usos que la destruyen sin importar a nadie, pues el patrimonio aragonés a nadie interesa.
Me centraré en la Carrasca Borracha, por su interés, para mí, de nuestros antepasados más cercanos.
La Carrasca Borracha fue antaño un sitio de encuentros, lugar de descanso y charlas distendidas. Punto de reunión de montañeses, de las gentes que bajaban de Pedruel, Las Almunias, Rodellar o Las Bellostas con sus machos cargados de patatas para la tierra baja y los que subían de Angüés, Labata, Ibieca o Casbas con sus recuas portadoras de aceite o vino.
Allí paraban todos y echaban trago con el almuerzo o la merienda de buen pan blanco para acompañar la chulla o la longaniza o la tortilla de chorizo. La alforja se compartía y la bota pasaba de mano en mano, que así repostaban los viajeros de hace cuarenta años. Y esos encuentros, y esos tragos le dieron el apodo a la carrasca, aunque no nos consta que jamás empinara el codo.
Y más de una vez parece que fue testigo de excepción en algún ajuste de boda. Ya se sabe: el comentario de paso de uno de Bara que necesitaba joven en casa para el “hereu”; la observación de otro de Bierge de que en casa Tal había dos mozas casaderas de muy buen ver. Un par de meses después se reunían las dos familias interesadas, con aponderador y todo. ¿Y qué mejor lugar que la Carrasca Borracha, tan seria ella, tan firme, y en terreno de nadie, a mitad de camino de la montaña y la tierra baja?
De todos es conocido que en mi tierra, para hacer casa, mujer de la montaña y hombre de la tierra baja: “Mujer de arriba y hombre de abajo, casa pa arriba”, “Mujer de abajo y hombre de arriba, casa pa abajo”. El montañés es vago. Lo digo ahora que no me oyen, pero ellos saben que es verdad. Lo suyo es pasearse con las vacas. Tal vez ni eso porque las deja sueltas en el monte y él se baja a casa con la moto todo terreno. A la mañana siguiente volverá a subir con buena alforja y el transistor iY hala!
La mujer, en cambio, hace todas las faenas de la casa, que son muchas: prepara a los críos para la escuela, a donde los manda bien repeinados y escoscados; cuida de los abuelos, condimenta la pastura de las gallinas y tocinos, entrecava el huerto, lleva la administración de la hacienda. Todo, absolutamente todo, cae sobre ella. Y cuando llega la hora de cortar la yerba, trabaja como un hombre más. Admiramos a las montañesas, por supuesto. Son mucho las montañesas: trabajadoras, ahorradoras, bondadosas. Hacen lo que se llama un buen partido.
Ahora la Carrasca Borracha ya tiene amo. Bastarás es un coto de caza con alambrada y todo. Cualquier día nos enteraremos de que ya no existe la carrasca. A los actuales amos probablemente ya no les dice nada y, por otra parte, puede dar sus buenas arrobas de leña para cuando los invitados se acerquen un día a comerse una costillada.
Pero que ese día esté lejano, que ya hemos arrasado bastantes carrascales a cambio de nada. Siquiera antiguamente se empleaban para carbonar y mantenían a un buen número de familias de la sierra. Y sus bellotas engordaban los tocinos y jabalíes y hasta hacían las delicias de los chavales del pueblo. ¡Y qué ricas nos parecían asadas como si fueran castañas! ¡Lo que hacía el hambre! Les dabas un cortecico y las enterrabas en el calibo. A la media hora aquello nos resultaba pan bendito.
La juventud actual, de eso nada. Por un par de euros se compran unos pistachos o unas bolsetas de pipas. Nuestras pipas fueron pepitas de melón. ¿Quién tenía un par de duros cuando el salario de su padre eran diez pesetas?
No, no teníamos dinero. Los jóvenes no se acaban de creer que nosotros hemos manejado billetes de una peseta durante muchos años (y el jugo que les sacábamos cuando caía uno en nuestras manos...). Sabíamos también, pero de oídas, que había billetes de cien pesetas. La moneda de mayor valor era entonces la de un duro: eso sí, un duro de verdad, grande, rotundo. No como esos botoncicos dorados de ahora que nos hacen creer que valen seis pesetas... y tal vez sea verdad, aunque con seis pesetas ¿qué podemos comprar ahora?
No, no teníamos dinero. Pero la naturaleza nos era generosa y nos brindaba moras de zarza y de árbol, y regaliz de palo, y angelicos saladillos de las acacias, y garrofas que destilaban miel, y arañones, y chordones, y panetes y relojetes y manzanetas de San Chuan (¡y ojo con los tapaculos!).
Y hasta nos proporcionaba los primeros pitillos de petiquera, que picaban una cosa mala pero nos creaban el clima de las primeras picardías compartidas.
Bastarás lo compraron catalanes. Lo compraron y lo tienen vallado con alambrada. Sé que ha ido cambiando de manos y hoy es difícil saber quienes son sus dueños. Es el que inspiró a Alfonso Zapater la novela “El pueblo que se vendió”, premio Ciudad de Barbastro, igual que Ainielle le dio el premio a Llamazares. A lo mejor nuestro Alto Aragón no vale más que para inspirar novelas negras. Suelves lo compraron los belgas... ¿y para qué vas a hablar de la Garcipollera, de la Guarguera, del valle del Ara -que se repartieron el Icona y el lberduero- o Mediano, Mipanas y docenas de ellos que ahogó la Confederación Hidrográfica del Ebro?
Mejor lo dejamos aquí.
Si no existiera el vallado, cualquier día de estos intentaría acercarme hasta la Carrasca Borracha, aunque solamente fuera para evocar aquellos años de mi infancia cuando los pueblos eran pueblos y en Panzano vivían ciento ochenta personas, y en Bara noventa y cinco, y en Laguarta ciento doce (y así por toda la sierra), y la gente paraba a echar trago (y trolas también, claro) y charlar sin prisas a la sombra de la Carrasca Borracha como cuando alguien dejaba caer que uno de Bara necesitaba una joven en casa y otro de Bierge tenía dos hijas casaderas.
¡Qué de cosas me contaría la Carrasca Borracha!
Pero amigos lo intentamos este fin de semana, y tampoco lo conseguimos… Pero nos fotografiamos dentro del pueblo. Poco a poco…
Sebastián Lasierra Bertrán nació en Laluenga (Huesca) en 1945. Cursó estudios en el Colegio de los Salesianos de Huesca y en la Universidad de Zaragoza. A los veinte años ingresó en el Ministerio del Interior y permaneció en él hasta su jubilación. En la década de los sesenta comenzó a recopilar las costumbres de Aragón, recorriendo gran cantidad de pueblos. Además también se centró en el humor aragonés, en 1968 se lanzó a contarlo por toda España con el apodo de "El Marqués". En 1980 inició un programa diario sobre humor costumbres aragonesas en Antena 3 Radio. Posteriormente hizo lo mismo en RNE, y actualmente desde hace once años en el programa de Mayte Salvador Estudio Abierto (Radio Ebro) en una sección llamada las cosicas del Marqués. Por otro lado, desde "Ligallo de Fablans de L' Aragonés", se dedica a recoger modismos, formas y las distintas variantes de la fabla, incluso imparte clases de Aragonés.

Barranquismo en el río Formiga

Un centenar de personas conocen ya La Tiendeta, taller de consumo responsable

EN LA HOYA DE HUESCA Un centenar de personas conocen ya La Tiendeta. Foto: HOYA DE HUESCA HUESCA, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un centenar de personas han visitado ya, en seis pueblos de la Comarca de La Hoya de Huesca, 'La Tiendeta', un taller lúdico y participativo dirigido a todos los públicos y que ayuda a la concienciación y sensibilización sobre el consumo y sus consecuencias medioambientales. Una monitora de educación ambiental es la encargada de dinamizar esta actividad que consiste en el montaje de una tienda de pueblo con distintos productos elaborados con diversos criterios, con más o menos consideración por el medio ambiente, y hacer que los asistentes acudan a realizar una compra ficticia donde se premiarán los criterios de consumo responsable. Las primeras experiencias, llevadas a cabo desde el pasado 13 de julio en localidades como Albero Alto, Tramaced, Montmesa, Arascués, La Paúl o Santa Eulalia de Gállego, han tenido una gran aceptación y han mostrado la eficacia del este modelo a la hora de adquirir un aprendizaje en materia de concienciación medioambiental, según han indicado fuentes de la comarca.
Con esta iniciativa se pretende invitar a la reflexión alrededor de los conceptos de consumo local y de temporada, comercio justo, productos ecológicos y la cantidad de recursos empleados en la elaboración de los productos que adquirimos en el día a día.


A lo largo de esta semana, la itinerante 'Tiendeta' visitará las localidades de Alcalá de gurrea, Quinzano, Gurrea de Gállego y Santa Cilia de Panzano (Viernes 29 de Julio a partir de las 17).

Para el desarrollo de este programa el Área de Medio Ambiente de la Comarca Hoya de Huesca ha contado con la financiación del Instituto Aragonés de Empleo y de la Diputación Provincial de Huesca.

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