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El hombre que susurraba a los buitres

El hombre que susurraba a los buitres

Más de 200 carroñeros nos rodeaban con mirada torva en el comedero de Santa Cilia


Un buitre observa con interés al autor del artículo en la pedriza de Santa Cilia, en el parque de la Sierra y los cañones del Guara. / JACINTO ANTÓN
Los buitres, decenas de ellos, planeaban sobre mi cabeza. El paisaje se abría en largos barrancos sobre un horizonte inabarcable. Hacía frío. Los grandes pájaros descendían majestuosos y hambrientos. Me pellizqué a través del anorak, pero no era un sueño. Al cabo de un rato estaba sentado en medio de dos centenares de enormes buitres leonados. Uno se acercó con un caminar zancajoso hasta menos de un metro de mi cara y, lamiéndose el pico, me escudriñó con sus grandes ojos marrones que aparentaban indiferencia. Yo tragué involuntariamente saliva y procuré parecer muy vivo.
Tal y como están los tiempos ir a ver buitres es sin duda una actividad aleccionadora. Eso me dije cuando una amiga, Gemma, me propuso una excursión para observar a esas aves en Huesca. “¿No te gustan tanto los pájaros? Pues allí vas a tener más de los que te imaginas”. Me tenía que haber puesto en guardia el sonsonete pero, ya lo apuntó Esquilo, nos pierde la vanidad y yo me las doy de consumado birdwatcher, así que un viernes partimos un abigarrado grupo —una mayoría pensando más en la ruta del vino de Somontano que en las emplumadas criaturas— hacia nuestro Cáucaso particular, que en este caso se encontraba en el parque natural de la Sierra y los cañones del Guara, en el Alto Aragón.
Dado que en la aventura también participaba mi competidor más directo en la observación de aves, Evelio P., ducho en tantas triquiñuelas como yo a la hora de dar ánsar común por barnacla cuellirroja, me documenté extensamente sobre los buitres, para no perder comba y destacar en las sobremesas. Como siempre, acabé leyendo lo más inquietante. “Si usted camina deliberadamente entre un grupo de buitres cuando están comiendo se encontrará con unos monstruos siseantes que recelarán y escaparán volando hasta el árbol más cercano”, señala Roger Caras en Dangerous to man (Pelican, 1978). “Pero a veces no. Debe precaverse ante algunos individuos que no les gusta ser molestados y responden agresivamente ante las interferencias” (el subrayado es mío). En otro de mis libros de cabecera, Deadly animals, savage encounters between man and beast (Penguin, 2010), Gordon Grice es más concreto y, entre otras cosas, explica el caso de un motorista atacado por un buitre en Nueva Jersey y que tratando de escapar del ave se mató al chocar contra un coche. Sonaba ominoso.
Pasamos la noche en Carmen de Arnas, una encantadora y romántica hasta decir basta casa de turismo rural en Colungo. Tuve pesadillas, pero creo que fueron los gin-tonics.
A la mañana siguiente partimos hacia la gran aventura. Atravesando una tierra ancha y hosca pero grandiosa llegamos a Santa Cilia de Panzano, donde Laura, una especie de Marian de Sherwood encarnada en responsable del centro de interpretación del parque, nos puso en manos de José Manuel Aguilera (sic), presidente del Fondo de Amigos del Buitre (www.fondoamigosdelbuitre.org), que no es un fondo de inversión, sino una entregada asociación que vela por ellos, por los buitres. En pos de Manuel, un tipo notable donde los haya, caminamos por un sendero hacia el comedero en la montaña en el que se suministra pitanza a los buitres. Cuando vi que nuestro cicerone cargaba una carretilla con despojos ensangrentados empecé a preguntarme si aquello había sido una buena idea. Confíé en que los buitres sabrían distinguir entre una pata de cabra y yo.
El ánimo del grupo, que hasta entonces había sido de qué buenos son los padres escolapios, qué buenos son etcétera, mezclado con efluvios de Seagram’s, se fue ensombreciendo durante el ascenso hacia la pedriza de Santa Cilia, especialmente cuando empezaron a sobrevolarnos los primeros buitres, grandes como B-29, atraídos por la presencia de Manuel —que se había puesto un llamativo impermeable rojo sangre— y su promesa de carroña.
A la vista de que en el lance Manuel era el hombre a tener a favor traté de intimar con él, de especialista a especialista, haciendo ostentación de mis binoculares Swarovski y subrayando qué distinto era yo del resto de la tropa, incluido un ornitólogo inglés que se nos había sumado. Manuel me miró con el interés que uno pone en un zarapito vulgar mientras yo le hablaba, jadeando al caminar, de los marabúes del Mara River y de la devoción de los antiguos egipcios por los buitres, que los hicieron representación de la diosa Nekhbet y colocaban en sus garras el signo de infinito, shen.
Pero él iba explicando cosas a su aire, aleccionando al grupo y preparándolo cuidadosamente para el encuentro. “Los buitres son una república, todos vigilan, todos comen, así ha sido siempre”, decía entrelazando de manera hipnotizante en su relato ciencias naturales, experiencias personales y sabiduría popular. Qué tipo. “No vienen aquí por hambre, ya lo hacían antes de que en 2005 cerraran los muladares, les gusta el sitio”. Manuel, que cantaba sus virtudes —son fieles a la pareja, no atacan a seres vivos, comparten, no se pelean, son sostenibles— deplora que las cosas no van bien para los buitres (¡toma!, ni para nadie). Les tiene un cariño especial. “Son muy limpios, tienen que serlo dado su oficio; se están acicalando continuamente y tienen un ácaro que se les come los restos de carne podrida que les queda entre las plumas. También se orinan y excrementan en las patas para desinfectarse”. Carlos Trías, que le ayudaba con la carretilla, puso una cara rara. Los buitres, entretanto, se iban juntando en la pedriza emitiendo un gruñido intranquilizador. “Aquí grabaron sus voces los de Hollywood para ponerlas a los dinosaurios de Parque Jurásico”, apuntó alegremente Manuel. Sus últimas instrucciones antes de acceder al lugar de encuentro y hacernos sentar en el gran anfiteatro natural no dejaron de parecerme inquietantes: “No acerquéis las manos, los picos cortan como bisturíes. Fijaros si se excitan: les sale un moquillo por la nariz y estornudan”. Me dije que al primer estornudo yo me lanzaba pedrera abajo, y que me pillaran.
Así que de repente ahí estábamos, sentados, muy quietos, entre una multitud de alados necrófagos, dos centenares largos, contó Manuel, que se zamparon en segundos el contenido de la carretilla volcada. Cada uno de nosotros permanecía enfrascado en sus pensamientos. Los míos eran sombríos.
“Bueno, pues esta es mi familia, parte de ella”, explicaba con voz tierna Manuel. “La cigueña se equivocó, trajo a casa un niño en vez de un buitre. Siempre me han gustado, siempre he querido ir con ellos. De pequeño me escapaba al muladar, me metía en una carcasa vieja y los esperaba”. ¿Y tienes todos los dedos?, inquirí en un susurro. “Todos”. Manuel continuó como si narrara un cuento en aquel ambiente sepulcral, en el que solo se oía el trasegar de carne y huesos. “Siempre he creído que llevaban las almas al paraíso”. El comentario conjuró en mí imágenes mucho menos amables de descarnamiento en el Tíbet. Cerré los ojos y al abrirlos me encontré frente a frente con la mirada de un buitre que a lo mejor se pensó que yo estaba muerto. Pegué un bote. Puso cara de decepción.
“Hora de marcharse”, anunció Manuel. Nos dijo que él se quedaba un poco más, gozoso de estar a solas con ellos. ¿Qué les vas a explicar, Manuel? “He de romper el hechizo, para que vuelvan a ser salvajes”, respondió, y supe que no era una broma. Y allí se quedó. A veces se duerme entre ellos. Al cabo de un rato volví la cabeza y me pareció que hablaba con las aves. El hombre que susurraba a los buitres. Lo observé, tendido, rodeado de los grandes pájaros que parecían escucharle atentamente, con cariño, casi con una suerte de amor. Y, para mi sorpresa, de vuelta entre la gente, me di cuenta de que sentía por el hombre de los buitres no solo una gran admiración, sino una enorme envidia.

Rutas agroalimentarias por la Hoya de Huesca

La Hoya de Huesca ha organizado una serie de rutas agroalimentarias para los meses de marzo y abril a las que se ha invitado a todos los productores agroalimentarios para promocionar los diferentes productos de la Hoya de Huesca.
Así, se pone en valor uno de los principales atractivos de esta comarca: la agroalimentación, con artículos que son reconocidos tanto a nivel provincial como regional y nacional. Es el caso del queso de Radiquero, el garbanzo de de Lierta o la cereza de Bolea. Esta última centra el programa CAAP de la Hoya de Huesca (Cooperación Agroalimentaria y Agroturistica Pirenaica), que en colaboración con Francia pone al servicio del productor un servicio de asesoramiento sobre la promoción y desarrollo de su producto, en este caso la cereza. Un programa que terminará en un par de meses pero al que se intentará dar continuidad.
Pero sumado a estas rutas agroalimentarias, la comarca también es referente en el turismo ornitológico. En la actualidad hay 3 centros destinados y dedicados a las aves en la Hoya: el centro Arcaz de Riglos, el Museo Naturalista “la Casa de los Buitres” de Santa Cilia de Panzano, y el Centro de Interpretación de las aves migratorias “Alberca de Alboré” en Montmesa. Los tres forman parte del proyecto de cooperación transfronteriza de aves migratorias y rapaces “Vulturis”.
Pero hay más centros sobre naturaleza en la comarca: en Arguis está el Centro de Interpretación del Parque de Guara “Pascual Garrido” y en Santa Cilia de Panzano el Centro de Interpretación “Los altos de Guara”.

Nuevo horario de apertura del Centro de Interpretación y Museo "Casa de los Buitres"

¡En Noviembre y Diciembre otra vez cerrarán! ¡Viva la crisis y los recortes presupuestarios! ¡Menos da una piedra!

No sabemos lo que decidirán las nuevas autoridades del PP-PAR ¿¿??

Centro de Interpretación de santa Cilia de Panzano "Altos de Guara"

Fauna aragonesa: “El buitre leonado, siempre hambriento”. El boca a boca a atrae naturalistas de toda Europa a Santa Cilia de Panzano

Fauna aragonesa: “El buitre leonado, siempre hambriento”. El boca a boca a atrae naturalistas de toda Europa a este desolado lugar cerca de Santa Cilia de Panzano, en la Sierra de Guara. Lunes, 22 de Noviembre del 2010. Foto: Buitre leonado. Kees Woutersen.

Kees Woutersen (naturalista holandés afincado en Huesca). Vemos que los buitres se dejan caer sin miedo del cielo. La pelea empieza el mismo instante en que tocan tierra. Todos dan empujones y picotazos, pegan con sus alas a los más cercanos y hasta con miradas agresivas intentan alejar al otro.
Septiembre, 2010. Hoy hay unas 60 personas viendo cómo comen los buitres leonados. Es un espectáculo y las visitas educativas se han hecho tradición. Aún me acuerdo que hace 20 años fui el único visitante de este acto que Manuel Aguilera, del Fondo Amigo del Buitre (FAB), ejerce cada 15 días. Ahora el boca a boca atrae a naturalistas de toda Europa a este desolado lugar cerca de Santa Cilia de Panzano, en la Sierra de Guara.
Mira, allí dos buitres tiran del mismo trozo de carne y “bailando” van ladera abajo. Uno intenta deshacerse del otro con un aletazo pero su adversario gana ventaja posicionándose encima de él. Ahora él da un estirón fuerte, lo gana y traga la carne de un bocado. En el medio del grupo no se distinguen los individuos. Es un revuelo constante, un grupo compacto en continuo movimiento. Se ven plumas por todas partes pero no se ve si pertenecen a ese buitre o al otro.
Los que se dejan caer del cielo aterrizan en el medio del grupo, justo donde más pelea hay y los que toman tierra cerca se meten en seguida en la pelea. Intentan tragar trozos que parecen demasiado grande y lo consiguen, echándose un instante más tarde encima de otro. Todo se mueve y el desorden es total. Alguno consigue alejarse con su comida pero un buitre nuevo se mete con él y se lleva la carne. Y entonces, de repente, todos estiran el cuello y miran a su alrededor. Es como si no se fiaran, como si esperaran algún peligro cerca.
Estamos a menos de 50 metros, todos con la mirada fija en el espectáculo que nos quita el aliento. ¿Se asustarán alvernos? No, los buitres siguen comiendo pero ahora con más tranquilidad. Se ve que queda poca comida y los primeros se levantan. Ahora toman el aire y pocos quedan para comer los restos. Todo ha durado 15 minutos. Nos levantamos en silencio para alejarnos. Los visitantes que han venido al muladar por primera vez se extrañan de que los buitres se hayan comportado como si no nos hubieran visto.

El Centro de Interpretación y el Museo del Buitre ¡cerrados temporalmente en invierno por los recortes!

El Centro de Interpretación del Parque Natural "Altos de Guara" y el Museo "Casa de los Buitres" están cerrados temporalmente. El Dpto. de Medio Ambiente de la D.G.A. recorta gastos prescindiendo de lo que considera superfluo y prescindible, a costa del turismo y de los trabajadores de Sodemasa. Llamen al teléfono 976405041 para más información.

Centro de Interpretación Casa de los Buitres. Red Vultouris


Centro de Interpretación Casa de los Buitres

22141 SANTA CILIA DE PANZANO (Huesca) Teléfono: (+34) 974 340 015 aytocasbasdehuesca@aragon.es

Ubicado en el antiguo campanario de la iglesia de Santa Cilia de Panzano, este centro y museo naturalista permite observar aves. Está situado muy cerca del comedero de rapaces de la zona. El centro dispone de grabaciones de video que permiten ver los comederos de buitres, quebrantahuesos..., alimoche, águila y buitre leonado. Así como, de cuatro vitrinas-expositores dotadas de luz y sonido, una macropantalla de vídeo para ver escenas inéditas sobre la evolución de los buitres en torno al cercano muladar de “A Pedriza”, al que acuden cientos de rapaces atraídas por la comida que les aporta el Fondo Amigos del Buitre, así como de imágenes de otras aves rapaces. Desde el mirador situado en la parte más alta del pueblo existe la posibilidad de realizar observaciones de aves: buitres, quebrantahuesos, alimoches, etc.
Visitas: HORARIO VERANO: mañana 10:00 – 14:00 horas y tarde 16:00 – 20:00 h

Rutas guiadas para sensibilizar a los empresarios turísticos de la Hoya de Huesca

Rutas guiadas para sensibilizar a los empresarios turísticos de la Hoya. La Comarca Hoya de Huesca y el grupo de acción local ADESHO (Asociación por el Desarrollo Rural de la Hoya de Huesca) retoman su cita con el empresariado de la comarca con el III Plan de Sensibilización Turística. En esta tercera edición, el formato consiste en rutas de reconocimiento por el territorio, que se realizarán los cuatro miércoles del próximo mes de octubre.
Se han programado cuatro rutas diferentes, abarcando gran parte de la geografía de la Hoya de Huesca. En cada itinerario se incluyen recursos poco conocidos, que complementan los más visitados, añadiendo así opciones de visita en proximidad que también ofrecen gran interés para el turista.
A través de estas rutas de sensibilización, se pretende que el empresario turístico halle claves de visitas del entorno próximo de su empresa para que sus clientes alarguen su estancia y vuelvan en un futuro. El programa de rutas es el siguiente:
Miércoles 6 de octubre. “Por el Reino de los Mallos”, visitando entre otros la Colegiata de Bolea, la ermita de la Virgen de la Peña en Aniés, el mirador del pico Don Hueso y panorámica del Castillo de Loarre, la escuela rural de Linás de Marcuello, el Centro de Interpretación Ramón y Cajal en Ayerbe y oficina de turismo comarcal, el Santuario de Ntra. Sra. de Casbas y el Centro Arcaz de Riglos.
Miércoles 13 de octubre, “Ciudad de Huesca y zona sur”. Incluye un recorrido a pie por el Casco Histórico de Huesca, visita al Centro de Interpretación El Bodegón y Pozo de hielo de Almudévar, la Alberca de Alboré, un recorrido por Alcalá de Gurrea, Piracés y finaliza en la visita a la iglesia parroquial de Pertusa, torre y cripta.

Miércoles 20 de octubre, “A través del Abadiado de Montearagón”. Esta ruta incluye las visitas al Castillo de Montearagón, las trincheras de Tierz, el taller alfarero de Bandaliés, el centro de visitantes y ermita de la Virgen del Viñedo, la ermita de San Miguel de Barluenga, la Casa del Buitre en Santa Cilia de Panzano y la iglesia de San Miguel de Foces.
El miércoles 27 de octubre se realizará la ruta denominada “Por los límites del norte: Valles de la Peña, el Garona y Nocito”, que llevará a los empresarios turísticos a un recorrido por la localidad de Nocito , al Santuario y entorno de San Urbez, el Molino harinero y museo etnográfico de Yeste, el pueblo abandonado de Yeste y el taller textil de Triste.

Barbastro y Santa Cilia acogen unas jornadas sobre el quebrantahuesos organizadas por Fondo Amigos del Buitre

Barbastro y Santa Cilia acogen unas jornadas sobre el quebrantahuesos. Organizadas por Fondo Amigos del Buitre, se celebran hoy y mañana. A. HUGUET 25/09/2010 Diario del Altoaragón
BARBASTRO.- Fondo Amigos del Buitre ha organizado jornadas específicas sobre el quebrantahuesos que se celebrarán hoy, a partir de las 16 horas, en el Centro de Congresos, en Barbastro, y mañana, en Santa Cilia de Panzano. La convocatoria nace "con la vocación de coloquio, no de congreso", según informa Manuel Aguilera, presidente de la asociación naturalista. Las comunicaciones girarán en torno a la historia del Quebrantahuesos en Europa, por Kees Wouterssen, de Ecologistas en Acción-Aragón; Programa de Conservación del Quebrantahuesos en Picos de Europa, por Gerardo Bagüena, de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos; situación sanitaria de la población pirenaica y propuestas, de Juan Manuel Blanco, director veterinario del Centro de Cría en Cautividad de Quebrantahuesos en aislamiento humano. Acciones pasadas y futuras del Plan de Recuperación por Manuel Alcántara, jefe del servicio de biodiversidad del Departamento de Medio Ambiente; valoración de SEO/Bird Life del proyecto de reintroducción en los Picos de Europa, a cargo de Luis Tirado, delegado en Aragón; postura de la Coordinadora Ornitológica de Asturias; proyecto de recuperación del quebrantahuesos en Picos de Europa, por Alejandro Martín Anaya, de Fondos Amigos del Buitre. Las actividades en Santa Cilia incluyen la visita al área de alimentación suplementaria donde el fondo realiza aportes de alimento para las rapaces carroñeras desde hace 30 años; visita guiada al Centro de Interpretación "La casa de los buitres", comida en grupo y concierto acústico en el observatorio. En las actividades, colaboran los ayuntamientos de Barbastro y Casbas, Centro de la Uned y Asociación de Empresarios de la Sierra de Guara.

Viaje al valle de la Gloria

Viaje al valle de la Gloria En la frontera de los dos somontanos oscenses, el de Barbatro y el de La Hoya de Huesca, a las faldas de la majestuosa Sierra de Guara, se encuentra el valle de la Gloria formado por las poblaciones como Aguas, Junzano, Casbas de Huesca, Labata, Sieso de Huesca, Panzano, Santa Cilia de Panzano y Bastarás. Sus encantos naturales y su rico legado patrimonial de siglos de historia reivindican atención dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. * Sábado, 25 de Julio del 2009, Ronda Somontano Despertarse escuchando el trinar de los pájaros, el leve fluir del agua del río Calcón o Formiga, abrir la ventana y ver el majestuoso vuelo de alimoches, buitres y con suerte algún quebrantahuesos, con el fondo del cabezo y tozal de Guara nevados. En los pastos, entre olivos centenarios y carrascas, pastan ovejas. La vida en esta parte meridional de la Sierra de Guara transcurre lenta, apacible y sosegada, como queriendo saborear cada placer que la naturaleza en estado puro ofrece cada día en el valle, cuyo nombre no es de extrañar que sea el de la Gloria. Senda de Sieso a Labata. Foto JLP. A los pies de la mítica sierra se asienta el municipio de Casbas formado por las poblaciones de Casbas de Huesca, Labata, Junzano, Sieso de Huesca, Panzano, Santa Cilia de Panzano y Bastarás. Todas ellas junto a la cercana Aguas (que pertenece al municipio de Loporzano pero forma parte del valle de la Gloria) constituyen la frontera natural y administrativa entre los dos somontanos (literalmente pie de montaña). Estas ocho poblaciones, con unos 400 habitantes en total, atesoran muchos atractivos de toda índole: paisaje y naturaleza, tradiciones, monumentos, cultura, deporte al aire libre y de aventura, … y que reivindican su protagonismo dentro del Parque Natural de la Sierra y de los Cañones de Guara. Ermita de Casbas de Huesca. Foto JLP. Habitado desde el Neolítico (el destruido yacimiento de la cueva de Chaves en Bastarás y sus pinturas rupestres, así lo atestiguan), el valle fue ocupado por íberos, musulmanes y cristianos. En este valle jugó un papel importantísimo en su repoblación y colonización agraria, la Orden del Cister, por medio de su Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria, fundado en Casbas, en marzo del año 1173 por la Condesa Oria de Pallars, como nos recuerda el historiador y cronista de la Comarca de La Hoya, Bizén D’ o Río. Entre ríos y sierras Como otras zonas aragonesas del medio rural, el municipio de Casbas resiste a la despoblación a base del sector primario. La agricultura y la ganadería son los principales modos de subsistencia aunque cada vez más se está creando una infraestructura turística al amparo de los encantos paisajísticos y de deporte de aventura que ofrece el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Para iniciar la ruta y adentrarnos en el valle de la Gloria, lo haremos desde el final hasta su origen, desde el llano a la montaña. Para ello tomaremos la entrada desde Angües desde la N - 240 (a mitad de camino entre Huesca y Barbastro), aunque existen otros accesos desde Bierge, Ibieca y Loporzano. En proyecto se encuentra la iniciativa del Ayuntamiento de crear una carretera comarcal que atravesaría la sierra de Guara y conectaría Casbas y Sieso de Huesca con Morrano. Otra posible vía sería una carretera que uniese Labata, Panzano y Yaso, que antiguamente perteneció al municipio de Labata pero que en la actualidad al igual que Morrano forman parte del Ayuntamiento de Bierge, en la Comarca de Somontano. Río Calcón, por Labata. Foto JLP. Durante todo el recorrido que podremos transitar por sendas, caminos rurales o las callejuelas de los núcleos, nos encontraremos con una vegetación típicamente mediterránea y prepirenaica. El olivo y el almendro son -junto al cereal- los cultivos más abundantes y cohabitan con algunos viñedos, especialmente en el entorno de Labata, aunque menos que durante el siglo pasado en el que esta población nutría de uva al Somontano de Barbastro. Las carrascas y los cajigos acompañarán al turista que quiera recorrer estos campos en BTT. Entre la flora existente, durante el recorrido por los ríos Calcón y Formiga, que atraviesan el valle y van a morir al Alcanadre, podremos ver especies tan raras como orquídeas de épocas prehistóricas (limotorum abortivum u ordis purpúrea) que han sabido adaptarse a los cambios del clima entre la piedra caliza. Turismo cultural y de naturaleza José Luis Somada, de Villa Villera en Sieso. Foto JLP. El primer pueblo que nos topamos en esta ruta que aúna turismo cultural y de naturaleza es Junzano. Su trazado urbano se acomoda sobre una ladera, presentando una arquitectura popular típica de los pueblos del Somontano, coronada por su iglesia de la Transfiguración del siglo XVI y su torre de tres cuerpos del XVIII. Además de este templo cuenta con la ermita de Nuestra Señora de Torrullualas. Tras él llegamos a Casbas de Huesca, población que conserva su trazado urbano medieval con su iglesia de sillería, obra de José Soffí, del siglo XVIII, y que la convierte en un ejemplar único en la zona por sus dimensiones y acabado. La visita a Casbas es obligada especialmente por conocer su monasterio cisterciense Nuestra Señora de la Gloria del siglo XII pero con añadidos de sucesivas épocas. Su visita supone un viaje espiritual de recogimiento donde se puede imaginar cómo era la vida monástica hasta hace escasos días. Recientemente, la Fundación Progea compró a sus antiguas pobladoras con la intención de rehabilitar esta joya del patrimonio aragonés declarado Monumento Nacional y darle nuevos usos como una escuela de oficios y una hospedería de calidad. Monasterio de Casbas. Foto JLP. Antes de dejar Casbas merece la pena ver un ejemplo de patrimonio etnológico como el restaurado nevero o pozo de hielo, junto a la carretera, o las ermitas de Bascués, una joya del románico, y de San José, del siglo XVIII. Sieso de Huesca sorprenderá al visitante gratamente si callejea por su casco. Allí encontrará varios casales de arquitectura doméstica aragonesa fechadas en los siglos XVI al XVIII y su imponente templo y su majestuosa torre, fechado en 1550 aunque con orígenes románicos, que se está restaurando. Pero la sorpresa más sabrosa la encontrará en la granja y afamada fábrica de quesos Villa Vilera, gestionada por José Luis Somada y Herminia Ballestín, y donde trabajan trece personas. Junto a la carretera que lleva a Labata, se puede hacer un alto en el camino y conocer una de las escasas vaquerías de la provincia y probar los artesanales quesos tiernos, semicurados, curados, cuajadas, yogures y tartas que se distribuyen por Aragón y Cataluña. Aguas. Foto JLP. La villa de Labata fue por sus condiciones geográficas, ubicada al borde del río Calcón, un asentamiento clave del dominio musulmán en la zona. (Previamente, en sus inmediaciones existió un poblado íbero). Sus vecinos están recuperando su milenario legado para su estudio y divulgación y han rehabilitado algunos de sus vestigios más importantes como los pozos árabes, las inmediaciones del castillo, etc. Labata ofrece varias alternativas para la práctica de deportes en contacto con la naturaleza, bien sea recorriendo sus campos en bicicleta de montaña o realizando senderismo hasta sus cuatro ermitas, Santa Lucía, la Virgen del Río, San Salvador y Santa Cruz, lo que nos habla de la importancia que tuvo este bello lugar. Labata. Foto JLP. La siguiente parada es Aguas, que perteneció al Señorío Eclesiástico al Monasterio de Sijena y se cita documentalmente desde 1104, como apunta D’ o Río. De su arquitectura destaca su gran iglesia del siglo XVI levantada sobre planta románica y su torre del XVIII, una atalaya ideal para ver todo el valle de la Gloria. A escasos metros del casco nos encontraremos con su fuente lavadero, donde nos refrescaremos para continuar el viaje rumbo a Panzano. Situado al pié de la sierra, esta población la atraviesa el río Formiga y su barranco se convierte en las delicias de los que buscan la acción de los deportes de aventura. El Camping de Panzano ofrece todo tipo de información y guías especializados para realizar un descenso seguro. El descenso de barrancos se puede combinar con la imprescindible excursión al santuario de San Cosme y San Damián, un espectacular y mágico enclave entre cortadas cuyo culto se pierde en la noche de los tiempos. Vecinos de Aguas y Panzano en la ermita de San Cosme y San Damián. Foto S.E.
De camino a la Sierra nos topamos con el despoblado Bastarás, actualmente convertido en un coto de caza privado, que perteneció en su día a la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén. Sus propietarios han vallado este precioso rincón del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara privando al amante de la naturaleza y del patrimonio encantos como su templo románico del siglo XII, la citada cueva de Chaves, o las surgencias “Solencio”, “Cajico” y la “Covacha” o la “Grallera” de Guara, que tiene el quinto pozo vertical más importante de España con 271 metros de profunda verticalidad. Terminaremos este viaje en Santa Cilia de Panzano. Aunque tal vez sea el mejor sitio para empezarlo ya que en sus dos espacios museísticos, la Casa del Buitre -sito en el antiguo campanario de su iglesia- y en el centro de interpretación sobre la fauna, flora y geología del Parque Natural nos dan la bienvenida y nos hablarán de la importancia del desarrollo sostenible y de la riqueza biológica de este paradisiaco rincón del prepirineo. Montaña arriba llegaríamos a la cumbre de Guara (2.077 m), la emblemática peña que protege todo el valle.

La ruta del quebrantahuesos

La ruta del quebrantahuesos

Pistas para recorrer a pie algunos de los senderos más atractivos de la sierra de Guara, en Huesca SERGIO SAUCE - 04/06/2010

Al norte de la Hoya de Huesca, y a sólo unos kilómetros de la capital de provincia, se encuentra el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, un espacio privilegiado para hacer senderismo y descenso de barrancos. Además de esto, está el paisaje, plagado de gargantas, cuevas, galerías y dolinas. Y en los cielos, la imponente estampa de aves carroñeras como el quebrantahuesos y el buitre leonado. La combinación de ambas premisas se materializa en rutas por estratégicos observatorios desde los que disfrutar de su vuelo.

foto: Un quebrantahuesos sobrevuela el Pirineo de Aragón-

Los diferentes centros de información que se distribuyen por esta región del pre Pirineo oscense, disponen de información sobre los diferentes recorridos disponibles y su grado de dificultad. Entre ellos, hay tres de especial atractivo y variado nivel de complicación.

Las pasarelas del río Vero

Nivel medio-bajo

El recorrido comienza en la pequeña población de Alquezar, un precioso municipio que mantiene intacto su encanto medieval. Desde la plaza Mayor hay que dirigirse hacia el paseo de la Tallada. Aquí, junto al Ayuntamiento, da comienzo la ruta por el río Vero.

Acondicionado con varias pasarelas, hay partes del recorrido que trascurre literalmente sobre el curso del río. Para llegar a él hay que descender por el barranco de la Fuente, desde donde podrá divisarse a las decenas de escaladores que aprovechan la verticalidad de la superficie para practicar.

Una vez llegados a donde se encuentran los restos de la antigua central hidroeléctrica, comienza la última cuesta del camino. Se trata de una pronunciada subida que conduce directamente hasta la iglesia de San Miguel Arcángel. Ya en las afueras del pueblo, puede aprovecharse para volver al casco urbano y disfrutar de las vistas que permiten observar el cañón desde la Colegiata de Santa María Mayor.

El dolmen de Losa Mora

Nivel medio

Uno de los puntos que aumentan la dificultad de esta ruta es su extensión. Son algo más de 11 kilómetros, con una duración estimada de unas siete horas y media. Es aconsejable tener una buena condición física para poder terminarlo con éxito. Hay tramos en los que será necesario cruzar el río saltando entre las piedras.

El recorrido comienza en el pueblo de Rodellar, junto al parking que hay a su entrada. Desde aquí hay que dirigirse hacia el río Mascún, que habrá de cruzar para dirigirse, a través del barranco de Andrebod, hacia Otín. Este pueblo abandonado se encuentra cerca del dolmen de Losa Mora, una histórica construcción de piedra.

Atravesando la Ciudadela comienza el descenso que concluye de nuevo en el río Mascún. Después de cruzarlo en varias ocasiones, se toma el mismo camino con el que comenzó la ruta, que guía el sendero de nuevo hacia Rodellar.

San Martín de la Val de Onsera

Nivel medio-alto

Para llegar hay que coger el desvío de la nacional N-240 hacia Loporzano continuando por San Julián de Banzo. Llegados a este último pueblo, se toma dirección oeste hasta llegar a un aparcamiento donde comienza la ruta.

Tras atravesar el paraje de La puerta del Cierzo hay que continuar el sendero a la derecha. En este punto hay dos posibilidades a seguir. De ellas dependerá la dificultad del trayecto. Por un lado está la opción de ir hacia el noroeste, por el paso de la Viñeta. Es la más difícil, pues se atravesarán pasos verticales que, aunque equipados con escaleras en muchos casos, requieren de destreza para ser subidos.

La otra opción es seguir por la Senda de los Burros, bastante más sencilla, hasta llegar al Collado de San Salvador (a 1.166 metros de altitud). Este camino tiene a partir de aquí un fuerte descenso hasta la ermita de San Martín de Val de Onsera. El regreso hacia el aparcamiento debe hacerse por la misma ruta pero a la inversa.

GUÍA

En apariencia, la geografía de la sierra de Guara puede parecer bastante accesible. No hay que dejarse engañar, se trata de una primera impresión. Presenta desniveles considerables y combina zonas de gran exposición al sol con parajes sombríos y frescos. En verano las temperaturas son bastantes altas, por lo que si se decide explorar el territorio habrá que tomar las precauciones necesarias.

Información

» Centro de interpretación de Bierge. Situado junto al pueblo de Bierge, por la carretera de Rodellar, tomando el primer desvío a la izquierda antes de llegar al cruce (Telf.: 974 318 238 / 974 318 113).

» Centro de interpretación de Arguís. Está en Arguís, a unos 23 kilómetros de la ciudad de Huesca, justo a la entrada del pueblo (Telf: 974 272 003).

» Oficina de información de Santa Cilia de Panzano. Se encuentra en el centro de la población de Santa Cilia de Panzano, justo enfrente de la iglesia. Este pueblo dispone además de un curioso museo dedicado a las aves carroñeras. En la propia oficina es posible concertar una visita.

» Parque Natural Sierra de Guara (http://portal.aragon.es)

Fondo de Amigos del Buitre. Buitres y quebrantahuesos en la Laja de Santa Cilia


Esparcen lana en un muladar de Guara para que hagan su nido los quebrantahuesos. FOTO: Aguilera esparce la lana de oveja en el muladar de Santa Cilia de Panzano. | S.E.
Se trata de una iniciativa de Amigos del Buitre F.J.P. 07/01/2010
MONZÓN.- El Fondo Amigos del Buitre (FAB) esparció la semana pasada un saco de lana de oveja en el muladar situado en el término de Santa Cilia de Panzano, en el corazón de la Sierra de Guara, para que los quebrantahuesos que lo frecuentan dispongan de "material de primera calidad para su nido".
Con periodicidad quincenal, el FAB aporta restos cárnicos al "área de alimentación suplementaria" que visitan sobre todo los buitres leonados, y la lana supone un "regalo" añadido para el singular quebrantahuesos.
Manuel Aguilera, portavoz del FAB, explicó: "Diciembre y enero son los meses en los que el quebrantahuesos hace la puesta, que suele ser de dos huevos. Su preocupación principal en esta época de frío severo es la seguridad de los huevos y los futuros pollos. Con la lana en el nido, los progenitores lo tienen más fácil. Siempre han utilizado lana de ovejas, pero ahora les resulta difícil encontrarla por la desaparición de los rebaños. Con este material, la posibilidad de sacar adelante un pollo es mayor".
El naturalista añadió: "Este tipo de actuaciones aumentan el éxito de cría del quebrantahuesos. El FAB lleva 26 años trabajando con estos dos nidos en la Sierra de Guara y no comprende por qué el Gobierno de Aragón ha expoliado uno de ellos. En los tres últimos años han quitado el huevo de una pareja sin dar explicaciones. Confiamos en que no abandone el nido y aproveche la lana para salir adelante. De momento, las dos parejas aún están presentes en la zona y los cuarenta kilos de lana son suficientes para éstas y otras aves".

El Centro de Interpretación Altos de Guara y La Casa de los Buitres

En el Centro de Interpretación hay unos paneles explicativos de la geología, botánica y zoología rupícola (de las paredes de roca) y de las cimas de Guara y de los modos de vida tradicionales. Tienen folletos, mapas (gratis o de poco precio) y libros para consultar cualquier información. También pegatinas y pequeños recuerdos.
La Casa de los Buitres es un museo donde por medio de maquetas, dioramas sonorizados y películas conoceremos a fondo la precaria vida actual (pues a causa de una legislación imprudente están muriéndo de hambre por el cierre de los muladares) de las rapaces carroñeras (buitres, quebrantahuesos y alimoches) que frecuentan la zona. Las visitas son absolutamente recomendables, gratuitas y siempre satisfactorias (15' + 35' aprox)
1.Pastores de ovejas de Santa Cilia de Panzano / 2. Naturalista tomando fotos en Cabeza de Guara
3. Quebrantahuesos / 4. Solencio de Bastarás
5. Maqueta (tamaño natural) de quebrantahuesos / 6. Tragando huesos enormes
7. Diorama de muladar / 8. Diorama de cuervos y picarazas (urracas) acosando a una oveja recién parida
9. Fragmento de un vídeo que se proyecta en la Casa de los Buitres: quebrantahuesos en vuelo



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